22 febrero 2010

Qué bien cuando se levanta el día con un poco de luz.
Parece que los inconvenientes son menos, más débiles.

Hoy me late el corazón con algo más de fuerza.
Me he fijado en los pequeños detalles y en todas sus aristas.

Anuncio de primavera

Mi vida está hecha de noches,
de lágrimas de estrellas, de lunas
frías y silenciosas.
Como un ángel de las tinieblas
se acostumbraron mis ojos a las calles
oscuras, a la penumbra de los bares,
a la luz, de neón, artificial.
Gentes, recién llegadas de la tarde,
aseguran que volvió la primavera
y en mi ropero sólo hay trajes negros,
presentimientos negros,
máscaras de amargura.
Señora de los Cielos Luminosos,
cuando no sea un maldito
me haré unas alas
—como Ícaro—
e intentaré volar al sol.

Javier Salvago

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