09 marzo 2010
05 marzo 2010
Te encuentro en el baúl y decido sacarte un rato para que pueda darte un poco el aire.
LA SIESTA
Recupero la vida a la hora de la siesta.
En ese momento en el que los relojes bostezan y
las persianas niegan la entrada a los rayos de sol,
a los ruidos de la calle.
Vivo en esa parte del día donde se aletargan los ritmos.
Donde las camas se hacen grandes y las sábanas suaves.
Te espero en este rato, que es cuando mejor sé esperarte.
Con el mundo en silencio y dormido.
Abrazando el único sonido, mi pelo peleando con la almohada.
Me quedaré atrapada aquí, a la hora de la siesta, y dormiré.
Pero sólo después de lamer la tarde salada en tus ingles.
ZFP
04 marzo 2010
Ahogada la melancolía, al menos durante los próximos minutos.
Secreto
Nos pusimos de acuerdo.
Yo esperaba sin prisa por la esquina,
me hacía el despistado,
hablaba con el niño y los borrachos,
encendía un cigarro o compraba el periódico.
Aparenté no verte
llegar casi sin prisa,
arreglarte un momento en el descapotable,
abrir la puerta,
subir hasta el segundo.
Yo despisté al portero de las barbas rojizas,
y allí,
sin los silencios
del joven que se enfrenta,
sin tu arbolado anillo de goleta
que surca el matrimonio,
a pesar de tus pieles y mi piel,
nos pusimos de acuerdo.
Luis García Montero
____________
03 marzo 2010
El atasco

Esta mañana recordaba La autopista del sur mientras sentía la invasión motorizada acercarse a mi espacio personal. Rodeada de seres de cuatro ruedas o de dos, he avanzado lentamente en mi ficticio pero creíble refugio azul. Amparada por el dial que permanece memorizado sine die voy descubriendo los rostros que caminan bajo las gotas de lluvia. Últimamente todo intenta sobrevivir bajo la lluvia.
Creo que está creciendo una especie de verdina bajo mi piel. O peor, me da la sensación constante de que intento mudar el envoltorio. Se me escurren, como el agua permanente, las propiedades que anteayer me hacían específica. Varío, muto, metamorfoseo.
Como los torrentes de barro mudan el paisaje.
Como la naturaleza que siempre se rebela por recuperar su forma.
Creo que está creciendo una especie de verdina bajo mi piel. O peor, me da la sensación constante de que intento mudar el envoltorio. Se me escurren, como el agua permanente, las propiedades que anteayer me hacían específica. Varío, muto, metamorfoseo.
Como los torrentes de barro mudan el paisaje.
Como la naturaleza que siempre se rebela por recuperar su forma.
02 marzo 2010
Pasan las horas y no sale el sol.
Tiembla la tierra y se agita el mar. Caen sueños y mueren vidas.
En otra parte, alguien se sienta frente a un cuaderno y mira la punta del lápiz. Lo recuerda, toca su olor, el dibujo de su boca, el contorno de si misma cuando está a su lado. Escribe un par de palabras mientras se bebe el silencio, desterrando el buen destino que pasa de largo, que la evita.

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.
Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.
Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.
(...)
Yo te enseñe a besar: los besos fríos son de impasible corazón de roca, yo te enseñé a besar con besos míos inventados por mí, para tu boca.
Gabriela Mistral
Tiembla la tierra y se agita el mar. Caen sueños y mueren vidas.
En otra parte, alguien se sienta frente a un cuaderno y mira la punta del lápiz. Lo recuerda, toca su olor, el dibujo de su boca, el contorno de si misma cuando está a su lado. Escribe un par de palabras mientras se bebe el silencio, desterrando el buen destino que pasa de largo, que la evita.

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.
Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.
Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.
(...)
Yo te enseñe a besar: los besos fríos son de impasible corazón de roca, yo te enseñé a besar con besos míos inventados por mí, para tu boca.
Gabriela Mistral
22 febrero 2010
Qué bien cuando se levanta el día con un poco de luz.
Parece que los inconvenientes son menos, más débiles.
Hoy me late el corazón con algo más de fuerza.
Me he fijado en los pequeños detalles y en todas sus aristas.
Parece que los inconvenientes son menos, más débiles.
Hoy me late el corazón con algo más de fuerza.
Me he fijado en los pequeños detalles y en todas sus aristas.
Anuncio de primavera
Mi vida está hecha de noches,
de lágrimas de estrellas, de lunas
frías y silenciosas.
Como un ángel de las tinieblas
se acostumbraron mis ojos a las calles
oscuras, a la penumbra de los bares,
a la luz, de neón, artificial.
Gentes, recién llegadas de la tarde,
aseguran que volvió la primavera
y en mi ropero sólo hay trajes negros,
presentimientos negros,
máscaras de amargura.
Señora de los Cielos Luminosos,
cuando no sea un maldito
me haré unas alas
—como Ícaro—
e intentaré volar al sol.
Javier Salvago
19 febrero 2010
La peseta
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
