29 octubre 2008

Aisha


Quizá sólo se había rozado la mano con él. A lo sumo, un beso lento y profundo.





Con 23 años una ha tenido la oportunidad de acariciar más de una espalda, de probar el sabor de varias bocas. Y de alguna cama.





Aisha, ella, no podrá ir al cine a buscarse en la oscuridad, ni llorar tras leer cualquier verso, ni disfrutar de un bonito viaje, ni de explorarse ni explorar.





A Aisha la han matado. Lanzándole piedras mientras estaba enterrada hasta el cuello. Hombres que hubieran pagado por estrecharla entre sus brazos y manosearle los pechos. La asesinan, le escupen y la matan.





A sus 23 años, enterrada ante nuestros ojos.








http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Lapidada/adultera/elpepusoc/20081029elpepisoc_2/Tes






3 comentarios:

Bea dijo...

Se me ponen los pelos de punta. Pobre niña.
Me ha encantado cómo lo has escrito.

Anónimo dijo...

¡Extremecedor! Soy miembro de anmistía internacional y no me había enterado. Siento rabia, ya ni sé.
En estos casos es cuando una se "echaría al monte"
Andrea

Alfonso Saborido dijo...

En 2008. Y con la justificación de la religión. ¿no hemos avanzado tanto, verdad?